DON DIMAS Y DON MATÍAS, MÚSICOS

Pero bueno, don Dimas ¿se puede saber qué son esas dos cables que le salen de las orejas?
Buenos días, don Matías. ¿Esto, dice usted?. Esto son los auriculares de mi MP4.
¿Y eso qué es lo que es?
Pues un aparato para oír música. Ya vé usted. Como no hay quien ponga la radio… Entre la Bolsa, las elecciones a dos meses vistas, los rescates y las explosiones en las centrales nucleares, pues que me he pasado a la música.
¿Y le gusta a usted la música, don Dimas?
¡No me ha de gustar!. Un montón.
Pues a mi no. Ya ve usted. A mi me parece una paparruchada. Algo más propio de cantamañanas y roperos de esos negros…
Raperos, don Matías. Se dice raperos.
Pues eso. Fíjese usted que yo siempre me he interesado por la letra, más que por la música, pero ya hace años que dejé de seguirla pues es toda ella más falsa que las visitas a Rosa Díez en Cedaceros.
¡Vaya!, ya salió.
Que sí, alma de cántaro. Que es así.
¿Pero qué le parece a usted falso en un pasodoble?, pongamos por caso.
Todo. Fíjese que la mitad de la humanidad desconoce quién fue, en realidad, el autor de la letra de “Cántame un pasodoble español”.
¿Y quie fue?
Pues Tony Leblanc. Quién habría de ser.
No me diga…
Pues sí. A quien si no se le ocurriría la siguiente estrofa:

Si comparas un alegre pasodoble
Con los mambos bu-gui bu-gui y el danzón
Verás entre todos ellos lo que vale el Español

Pues qué quiere usted que le diga. A mi me gusta. Además Tony era un artistazo en todo aquello que tocaba.
Nada. Nada. Tony Leblanc es un gran actor… no se lo voy a negar. Pero como compositor… igual que Las Grecas.
¡Hombre!, Las Grecas. Esas sí que me gustaban.
¿Recuerda usted el estribillo de su canción más famosa?, aquella de “Te estoy amando locamente”.
No lo he de recordar. Decía así:

Si me acobenzo, si me acombenzo,
dame tu ausenci que sabe a beso,
Nai no nai no na, nai no nai no na…

¿Y usted cree que está bien de la chola el que escribe eso?
Y qué más da, don Matías. Lo imporante es el ritmo y el mensaje.
No…, si el mensaje debía de estar dentro de la botella, pero no de la de un naúfrago, sino de la del autor de la letra mientras lo escribía.
¿Y de “Amparito Roca”?, ¿qué me dice usted?. Hay pasodoble más taurino y más auténtico que Amparito Roca.
Pues mire usted, inocente. Que es usted un inocente. Amparito Roca la compuso el maestro Dalmau siendo director de la banda de Carlet, en Valencia. Y el nombre, no se lo puso en honor a una alumna suya, como se ha dicho por ahí, sino para una modelo de esas del Sálvame de Luxe que había ganado no sé que concurso de estar un año sin comer entre jíbaros. Esta modelo, en realidad era la imagen de una multinacional que se dedica a fabricar tazas de váter y bidés. Tuvo mucho enchufe la tal Amparito porque, en la vida real, era sobrina del ministro Bernat Soria.
¿Qué le han hecho ministro a Soria, el del blog?
Sí, hombre. Por la UPyD. No te digo…
Pues como iba diciendo. El pasodoble pasó a ser el himno de las fiestas de Santa Tecla, patrona de la ciudad de Tarragona y de los mecanógrafos también, y de la Natividad de Nuestra Señora patrona de Cestona, en Guipúzcoa.
¡Si, hombre!, ahora me va usted a decir que la iba silbando Pío Baroja mientras pasaba consulta. O Urtáin, cuando saltaba al ring. O el propio Eguiguren mientras andaba de faisanes por Irún.
Le voy a poner otro ejemplo, para ver si lo comprende. “Paquito el chocolatero”. ¿Qué?. ¿Qué me dice?
Pues qué le he de decir. Otro ejemplo de falsedad y mentira. El Paquito el chocolatero es el ejemplo mayor de leyenda urbana. Fíjese usted que se dice que la escribió Pascual Falcó para su cuñado al que conocían como Paquito, el chocolatero de Cocentaina, provincia de Alicante.
¿Y no es así?
¡Qué ha de ser!, hombre de Dios.
No digo yo, que en ese pueblo no hubiera un Paquito que mereciera una canción, lo que me extraña es que se crea usted que lo de el chocolatero era por que daba meriendas en un café. ¿Usted ha visto cómo van disfrazados los moros en Alicante cuando las fiestas? ¿Usted los ha visto con esos turbantes del color de las banderas de Chueca, con gafas de sol, una faria rechupeteada entre los labios¿ ¿Y el alfange…? ¿qué me dice usted del alfange? que lo mueven como si llevaran un yo-yo. ¿Usted cree que el chocolate de Paquito era del de mojar picatostes?. ¡Quía!. Lo que pasa es que no puede ponerse por escrito qué tipo de chocolate es el que vendía, que si no…
¡Pero don Matías!, ¿que me dice?. Ya le ha dado usted al chupito del Afilador?
¿Y las tunas? ¿Qué me dice usted de las tunas?
¿Pues qué le pasa a las tunas?
¿Usted se imagina a la Tuna de Medicina cantando aquello de “cada cinta que adorna su capa guarda un trocito de corazón“?. No me pongo yo en manos de un cirujano que va cortando trozos del corazón de sus pacientes para colgarlos en su capa de tuno, ni loco.
Lo que yo digo. Que le ha dado usted al aguardiente.
¿Y la música sudamericana qué?
Eso digo yo. ¿Qué?
Pues ahí tiene usted, por no ir más lejos en “Cielito lindo”:

Pájaro que abandona,
cielito lindo, su primer nido,
si lo encuentra ocupado,
cielito lindo, bien merecido.

¿Y?
Pues casi nada. Que resulta que te vas a la fábrica; a echar tus ocho horas y cuando vuelves tienes tres perroflautas en tu sofá, tomándose tu vermút y comiéndose las aceitunas rellenas, y encima parece que te lo has buscado por irte a trabajar. Dentro de poco -¡y si no al tiempo¡- verá usted cómo se escribe en la wikigaitas esa que es el himno de los okupas. ¡Ya lo verá!.

Anuncios

Una respuesta a “DON DIMAS Y DON MATÍAS, MÚSICOS

  1. Jose Maria

    Gracias Angel por las risas.