UNA PARLAMENTARIA MÁS BUENA QUE EL PAN

En apenas dos meses van a cumplirse dos años de aquel primer congreso en el que se perpetró un pucherazo infame y vergonzante. Un congreso en el que no solo hubo “35 ciudadanos que fueran capaces de dar la cara y devolver la soberanía del partido a los afiliados y no a la coordinadora de turno”, sino muchos más que vieron cercenado su derecho a participar; su derecho a reunirse en un palacio de congresos pagado con las cuotas de todos; un congreso en el que se impidió a una de las listas su derecho de reunión, a la prensa -esa prensa que ahora se denuncia por su silencio hacia al txiringuito- su derecho a trabajar e informar; un congreso que hizo mangas y capirotes de la Ley de Partidos al negar a los restantes afiliados el derecho a participar; un escrutinio repetido sin interventores de las dos candidaturas; un congreso en el que el acuerdo mayoritario de la lista de esa “lista” fue priorizar el expediente y posterior expulsión del rival.
Para algunos de los diputados outsiders de las actuales Cortes Generales la decisión de la mayoría de los parlamentarios -316 votos a favor y cinco en contra- ha supuesto, desde la ruptura del consenso constitucional, hasta el desgarro entre Cataluña y España. Pero ha sido, nuevamente, el adalid de la Democracia quien -No llores por mí España- se ha cambiado el traje de Agustina de Aragón que le puso Pedrojota en su colorín por el de Evita Perón y ha denunciado “la expropiación de la Constitución y de la Democracia” para, finalizar la traca, con el explotío final: “hay que reformar la Constitución para defenderla de ustedes”. O sea, hay que votar en referendum para que la mayoría elegida en ese referendum defienda a la Nación del 92% de los diputados que estaban legítimamente elegidos y de acuerdo con la reforma. Bien, diputada. De puta madre.
¡Qué bien ha estado la diputada!, dicen algunos periodistas. Pocos, también es cierto. Es que es una diputada más buena que el pan; aseguran los palmerillos de la cosa rosa. En algunos de los medios que la jalean -créanme que también existen- aseguran que es una gran diputada. Una diputada más buena que el pan.
Hoy se pregunta Luis Hernández en Plaza Moyúa si no vivirá “en un estado ideológico bipolar”. Algunos aún se frotan los ojos viendo su pelea desigual contra la totalidad de parlamentarios y se preguntan ¿por qué no habrá más diputados como ella?. Pues muy sencillo; porque ya, prácticamente se ha desechado el Duralex de la vida pública. Y es que si, de una parte, como parlamentaria -demagogia y populismo aparte- puede resultar ser una diputada más buena que el pan, por otra, practicando la democracia interna en su partido no consigue los mínimos estándares democraticos requeribles para hacer de su discurso algo fiable y creíble.
Entre los años 40 y 50 del pasado siglo XX se cantaba una canción que, desgraciadamente, no he podido identificar ni por su nombre, ni por el del autor. Algunos piensan -mi amigo Juanín Martínez Yebra- que la canción podría titularse “El charro bondadoso” y su autor ser Manuel Hernández Ramos -autor, entre otras canciones, de La Calandria- y otros creen que se titula “Más bueno que el pan” y sus autores e interpretes serían Los Montejo. El caso es que se trata de un vals con un toque de ranchera o corrido que hace mención a un charro que cometía todo tipo de desmanes pero que “por lo demás era más bueno que el pan”. Les pongo a continuación el enlace donde pueden escuchar esta divertidísima canción que yo, de forma temeraria, me atrevo a versionar. La dirección es: http://patximendiburu.blogspot.com/2011/06/la-vieja-radio-de-dormitaleria.html

La letra original dice: No hay una historia más cierta que la que voy a contar: la de un charro mexicano que era más bueno que el pan.
Cierto que era un borracho, mujeriego y jugador, pero por lo demás era de los charros el mejor.
Bien es verdad que a disparos con todos andaba y que, además, a todita la gente insultaba, por lo demás, era un charro más bueno que el pan. Bien es verdad, que sin darse ni cuenta robaba, y que al robar, muchas veces algunos mataba, por lo demás, era un charro más bueno que el pan.
Este charro bondadoso de la cárcel se fugó, apoderóse del sheriff y de un árbol lo colgó.
Con la pistola en la mano en el pueblo era el terror, pero, por lo demás, era de los charros el mejor.
Bien es verdad…

Mi versión dice así:

UNA DIPUTADA MÁS BUENA QUE EL PAN

No hay una historia más cierta que la que voy a contar:
la de la diputada magenta que era más buena que el pan.

Cierto que es soberbia, vanidosa y mendaz,
pero, por lo demás,
es una diputada más buena que el pan.

Bien es verdad
que con querellas a todos despacha
y que además,
en el congreso insultaba,
por lo demás,
era una diputada más buena que el pan.

Bien es verdad,
que sin darse cuenta amenazaba,
y al amenazar,
la pasta no justificaba,
por lo demás,
era una diputada más buena que el pan.

Regeneroooó repitiendo un escrutinio
que, por error,
cuadraba sin interventor,
por lo demás,
era una diputada más buena que el pan.

Bien es verdad que con querellas a todos despacha
y que además,
en el congreso insultaba,
por lo demás,
era una diputada más buena que el pan.

Bien es verdad, que sin darse cuenta amenazaba,
y al amenazar,
la pasta no justificaba,
por lo demás,
era una diputada más buena que el pan.

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3 Respuestas a “UNA PARLAMENTARIA MÁS BUENA QUE EL PAN

  1. Jose Maria

    Perfecto D. Angel, perfecto.

  2. Mikel Buesa

    La copla es el vivo retrato del personaje: nada de lo que aparenta tiene un trasfondo de verdad, lo suyo es pura mentira. Tiene razón Luís Hernández cuando señala su bipolaridad.

  3. Lo siento por tu amigo Juanín Martínez Yebra, pero, si consultas a la SGAE (ahí no manda Rosa), te aparecerá Novo Valle como autor de “Más bueno que el pan”. Mientras que si preguntas por Hernández Ramos y el charro no aparece nada.
    Si me das tu correo (ya sabes el mío), te mando las capturas de pantalla.
    Un saludo y mucho ánimo.
    Patxi Mendiburu