EL VINO QUE TIENE JUANÍN….

Este obscuro objeto de deseo...

El tener un amigo coñón (DRAE: persona burlona o bromista) te lleva a tener que estar, continuamente, revisando tus presupuestos sobre algunas cosas para no quedar, de vez en cuando, con el bullarengue al aire. Don José María Aldea Romero, alias Navegante es, en sentido etimológico y mariñel, un coñón de altura; de esos que navegan los procelosos mares de la merluza y el yellow fish en busca de una pieza lo suficientemente significativa como para lucirla en fotografías y camisetas. Yo pesqué este atún, pondría debajo de la foto de un túnido del tamaño de aquellos que el “Claudillo” enseñaba en el NO-DO. Yo pillé al Soria en un renuncio vinatero. Pues no, mi buen amigo. No es este el caso.
Viene esto a cuento de que el Navegante me ha sacado en el facebook como un charlatán vinatero aunque, ¡noblesse oblige!, reconoce que él ha probado el vino y es cierta mi afirmación de que el Tres Racimos de Bodegas Martínez Yebra, está cojonudo. Esta no es una afirmación académica, pero es cierta y sincera y así la recojo aquí. Como no es deportivo tirar la piedra y esconder “el mano”, que diría el alcalde de Arrigoriaga, paso a declarar que, efectivamente, Juanín Martínez Yebra, y su circunstancia o presente pluscuamperfecto, doña Mise Bello (¡qué gran y justiciero apellido para una sola persona!), son buenos y queridos amigos. También es cierto, pese a quien pese, que el vino que tiene Juanín es, como el de Asunción, blanco o tinto y tiene buena color y mejor sabor. No voy a relacionar el rol de premios que ha recibido, ya se traten de la concesión del Gran Zarzillo de Oro, por primera vez en la Historia, a un vino berciano, o el último, la semana pasada; el decanter británico. Tampoco voy a declarar aquí que este el el vino que etiqueta el Real Madrid.  Voy a relatar cómo y de qué manera se hace este vino.
Los vinos Tres Racimos, Canes Mencía y el blanco de uva Godello de la misma marca se crían, no se fabrican, sino que se crían y transforman tras dos tipos de fermentación -una espontánea, la fermentación alcohólica y la otra inducida o fermentación maloláctica- tras la recogida manual y ecológica a partir de uvas de las variedades Mencía, para el tinto, y Godello para el blanco. Uvas provenientes de añosas cepas plantadas por la familia Martínez Yebra en su soleada finca de 35 hectáreas en Villadecanes (León). Es una zona de una belleza excepcional, frente al espacio conocido como Las Médulas (un paisaje natural Patrimonio de la Humanidad) y del que, los romanos, ya disfrutaban mientras nos bailaban el oro con la corta de minado o ruina montium.
Las características del pago lo hacen único para la elaboración de vinos de calidad. Su localización sobre un suelo de formación terciaria, aireado, suelto y limoso y unas condiciones climáticas únicas convierte el terroir en un sitio privelegiado para la cría y producción de vinos. La finca está controlada y administrada por Gasparín; un perro que, como todo en estas tierras, no es lo que parece sino todo lo contrario. Para quienes no habéis tenido el placer de conocer a Gasparín y su leyenda os recomiendo encarecidamente que visitéis el enlace: http://soriaxsoria.crearblog.com/2009/09/20/leyendas-sin-rimas-2-la-leyenda-de-gasparin-hijo-de-emperador/

La bodega no es una de esas construcciones levantada por un arquitecto famoso de los que, al oir su nombre, han de levantarse las cejas en señal de admiración; no. Es una construcción que cobija en su alma los mejores vinos. Ni tiendas de souvenirs, ni comidas zen, ni admite visitas de jubilados financiadas por el IMSERSO o las diputaciones. Es una bodega que cría vinos. Ni más, ni tampoco menos. Posee una zona de reposo de los caldos, un área dedicada a la enología con un curiosísimo espacio lleno de pequeños tarros de esencias naturales para capturar, descubrir y comparar los aromas de los caldos y en el que Juanín administra su sabia alquímia. Esta sabiduría ha llevado a que la Universidad de León dicte unos cursos donde el bodeguero enseña la historia del vino desde sus orígenes, sacándolo de las barricas para que cobre vida a través de estos cursos y charlas magistrales. Economía, cultura, el ocio soñado, la historia o el desarrollo rural maridan, perfectamente, con el vino y su mundo.
Completa la bodega una extraordinaria y riquísima huerta donde Graciliano, el pater familia, mima hortalizas, verduras y alguna que otra fruta que te dejan ojiplático con su sola contemplación. Un gallinero en el que pollos y gallinas de verdad, te brindan su tersa carne y los amarillos huevos. Aquellos con los que aún soñamos quienes tuvimos la suerte de conocerlos antes de los hipermercados y la fabricación en serie. Junto a la bodega, la vivienda que gobierna con un gran cariño y acierto Beatríz, la madre. Siempre atenta al fogón ha desarrollado el mismo acierto que su hijo en la cocina. Un botillo, una empanada de patata… Un conjunto de platos rotundos y exquisitos que son perfectos para acompañar a estos vinos deliciosos y que si en algo queda corta, Mise la complementa con unas empanadas de levantar la boina.
Ya sé, Navegante, y así ha quedado demostrado en el post, que la amistad, el agradecimiento por su siempre franca y generosa acogida nublan, como su exquisito vino, la razón en favor de esta familia y que, por tanto, mi percepción del mismo puede estar condicionada por esta amistad. Pero tu sabes bien, por que lo has probado y has reconocido que el vino “está cojonudo”. Nunca palabras tan cortas han podido ser más certeras.
Os animo a todos a que probéis los vinos de Bodegas Martínez Yebra, tanto en su variante Mencía tinto, como el fresco y frutal blanco Godello. Así, desprovistos de mi querencia a la bodega y a los amigos, podréis valorarlo por vosotros mismos. Suerte… y que aproveche.

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5 Respuestas a “EL VINO QUE TIENE JUANÍN….

  1. Jose Maria

    Amen Ferroviario sin vias. Es un vino !COJONUDO!.
    (aunque a mi me fastidie mucho que no este en la Ribera).

  2. Mikel Buesa

    Como sabes, soy casi abstemio del todo. Por ello, los grandes vinos no me causan impresión salvo si su calidad es tal que son capaces de dar un vuelco a la gaseosa. Lo mio es el tinto de verano con poco tinto y mucho verano. Así que me gustaría saber si estos vinos tan reputados son aptos para mi gusto.

  3. Jose Maria

    Mikel, me da que mejor que no le eches casera a un vino de ese nivel, para eso mejor el Don Simon.

  4. Algunos vinos… muy pocos, es cierto, tienen -como éste- la capacidad de enriquecer la gaseosa.

  5. Pues no lo encuentro ni en El Corte Ingles.Esto de vivir en el “culo del mundo” tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes.