¡VAYA TELA!, LA TELE

Pues nada, que el espejo en el que se miraba Tele Cínico, ha tenido que cerrar el putiferio antes de que se lo cierren los de Scotland Yard, que es como se le llama a los maderos en el Royamuní.
Resulta que el propietario del grupo, mister Murdoch, don Ruperto, dice que las “cosas buenas” de ‘News of the World” se han visto “manchadas” por “un mal comportamiento”. O sea que como todos imaginábamos, don Ruperto estaba más centrado en atender a la loba oriental que le sirve el vasito de agua y la pastilluca azul que en atender las siniestras prácticas de sus directivos. Don Ruperto, además de periódicos, tiene varias televisiones. Algunas de ellas, como la FOX, se dedica a dar series donde mucha-mucha policía (que canta Sabina) se dedica a detener a delincuentes por motivos mucho menos graves que los que han cometido los medios “informativos” del tío Ruperto.
Al levantar la alfombra del News han aparecido todo tipo de repugnantes prácticas lo que ha obligado a cerrar el tabloide antes de que lo haga la police. Para el resto de la prensa británica lo que subyace es una estrategia empresarial cuyo objeto es cambiar el formato –ya agotado- por otro donde, nuevamente, el editor y los anunciantes determinen el devenir del nuevo News (el Renews se podría llamar) y una nueva fórmula para forrarse a cuenta de las miserias ajenas.
Nada nuevo en España donde Tele Cínico, una de las ¡ocho! cadenas de Berlusconi, el único caso de donante de cerebro que aún colea (¡y cómo colea!), aturde el sentido común de los telespectadores con fórmulas y programas que espantarían hasta a don Ruperto. De cómo ha sido posible que este casposo tenorino italiano se haya hecho con estas ocho cadenas deberían dar cuenta no solo los políticos alternantes y el resto de sedentes culiparlante, sino sus propios compañeros periodistas. Pero no; hay mucho en juego y no parece oportuno hacerlo. El caso es que un derecho ciudadano como es el de la información se pone en unas solas manos y son, precisamente, en las más sucias de todas ellas.
Así, ¿a quien le extrañan programas como La Noria, Sálvame en cualquiera de sus tropecientas ediciones o esa basura donde una vidente –más bien habría que decir oyente, pues lo que hace es comunicarse con los espíritus que le hablan- hace esperar a los espíritus comunicantes hasta que se visiona, por completo, una tanda de diez minutos de anuncios?.
– Ya oigo voces, dice la teleoperadora del más allá.
– Después de la publicidad escucharemos qué tiene que decirnos, anuncia el presentador
Y claro, mientras tanto, el espíritu aguarda impaciente, tras veinte años en el limbo, a que pasen los anuncios.
Anuncios que, contra lo que pudiera parecer no se ajustan demasiado al tipo de audiencia. Por ejemplo, y solo es un ejemplo, en la televisión de requetepago (La 1) a la hora de la novela de mediodía, ese culebrón donde los fachas son malos malísimos y los republicanos sufren todo tipo de cabronadas, solían anunciarse salvaslips de esos para las fugas de orina que anuncia Concha Velasco, una de las del dedo en la ceja, o de pastas o almohadillas para las dentaduras postizas. Lo lógico, parece, es que la publicidad en este programa donde se pregunta por el “más allá” lo financiasen con publicidad de Santa Lucía, de los tanatorios privados o públicos e, incluso, de funerarias zen que son muy higiénicas y modernas. También podrían anunciarse los discos de música child out que son los top ten de los tanatorios. En fin, cualquier cosa menos anunciar en estos programas las gaseosas La Casera o el veranito de El Corte Inglés. ¡Eso no es serio, don Silvio!.
La gran incógnita televisiva es si las cadenas ponen esos programas por ser los demandados por los espectadores, o son los espectadores quienes tienen que tragarse aquello que les “echen” les guste o no.
Ahora en verano la oferta es más sensata, ya que, como es tradicional, ponen el Tour de France y es muy recomendable para las siestas. Te arrellanas en el sofá y conectan de forma muy puntual. Quedan ciento tres kilómetros para la meta –anuncia el speaker- y ya tienes aseguradas dos horas de primeros planos de una rueda girando mientras te hipnotiza hasta sumirte en un profundo y relajante sueño. Claro que aquí tampoco se aprovecha para ofrecer publicidad por ofrecerlo una cadena de pago. ¡Vaya oportunidad que han perdido las empresas de transfusión de sangre o los laboratorios que fabrican anabolizantes!.

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Una respuesta a “¡VAYA TELA!, LA TELE

  1. Jose Maria

    Lo ultimo de la cinco ha sido el bodrio sobre el 11M.