CASOS Y COSAS EN LO QUE QUEDA DE ESPAÑA

Hey. Solo pienso en ti.

En esta España de puñalada y brinco nos desayunamos cada mañana con un nuevo sobresalto. Si ayer lo hacíamos con las fotos de la ministra vacacionando –vacatis gratis- en una Disneylandia para funcionarios, hoy lo hacemos con la detención, tocata y, en lugar de fuga, liberación con cargos, de parte de la junta directiva de ese fisco paralelo y privado que es la SGAE y su trama de empresas parasitarias.
En uno y otro caso, la prensa ha entrado a saco lanzando sus torpedos sobre la línea de flotación, empero se han vuelto a olvidar de lo que subyace en el fondo. El que una ministra pase sus días de asueto en una residencia con playa privada para funcionarios puede, o no, ser motivo de crítica; pero el quid de la cuestión no está en si puede o no hacerlo sino en qué carajo es eso de que los funcionarios tengan su propia Terra Mítica a cuenta de los presupuesto del Estado. ¿Es que no les es suficiente con tener un puesto de trabajo, a media jornada en la gran mayoría de los casos, blindado para el resto de sus días sin el sobresalto de los cinco millones de parados? ¿No les parecen suficientes las prebendas de las que disfrutan?. Les cuento una de ellas para que se den cuenta de hasta qué punto se llegan a considerar “distintos” del resto de los mortales. Es lo que tiene diferenciar a quienes sufrimos el Estatuto de los Trabajadores y quienes disfrutan del estatus de trabajadores.
Por ley, los señores funcionarios de lo que queda de España, pueden disfrutar de quince días de vacaciones para presentarse y defender su candidatura a cualquiera de las múltiples elecciones convocadas año tras año –municipales, autonómicas, generales y europeas- mientras que los trabajadores por cuenta ajena o los autónomos tenemos que hacerlo retrayéndolas de las vacaciones –en caso de que la empresa lo permita- o perdiendo la percepción económica de esos quince días. ¡Qué decir de los autónomos que tendrían, directamente, que cerrar su empresa!. Quienes hemos disfrutado de la compañía de Rosa Díez en Soria sabemos a qué nos referimos. En nuestra provincia se fichó a un diplomático para que reforzara las listas de UPyD en nuestra provincia. En las generales de 2008, el diplomático apareció en la calle principal de Soria y nos dijo “voy un momento al mercado y ahora vengo” y reapareció quince días después, justo a la hora de comprobar los resultados, ya que ni tan siquiera compareció para hacer de interventor o asistir a la extracción de los votos de las urnas. Ni que decir tiene que repitió en las listas de las Europeas y en estas últimas lo ha hecho encabezando la lista en las municipales. A mi metedme en cualquier lista, decía, que así puedo coger los quince días de la campaña. Y se quedaba tan ancho. Yo no pensaba, dijo el diplomático en estas últimas elecciones locales, que tendría que hacer la campaña. Yo creí que me la iban a hacer como se hizo anteriormente… Por llegar, llegó a pedirnos a algunos de los herejes que le ayudáramos y luego, si queríamos, podíamos volver a abandonar la galera.
Recuerdo haber visto, en uno de los ministerios que existen en la Castellana de Madrid –siento no recordar exactamente cual de ellos era-, una oficina para la compra de boletos de lotería y sellado de quinielas en uno de los pasillos del Ministerio; estanco y kiosko de prensa. Cafeteras, máquinas de refrescos, máquinas de vending con bollos, patatas fritas… que dan una idea de cuán larga y penosa ha de ser esa media jornadita diaria. ¿De cuántas prebendas más disfrutan algunos funcionarios de carrera, digitales o familiares que no conocemos; liberaciones sindicales y de otro tipo incluidas?. No es preciso enumerarlas, casi todos las conocemos. Ninguno de los críticos, columnistas, líderes de opinión o contertulios ha puesto el dedo en la llaga en el mantenimiento de este tipo de prebendas. No es popular con un colectivo tan numeroso y cualificado como el de la Función Pública y sus familiares, como papá y mamá Pajirrín usufructuarios por vía paterna del momio.
Esta misma mañana leo en El Mundo de Pedrojota Calvorota a Carmen Rigalt, como ayer lo hice con Santiago González decir que la SGAE cae mal y que se está llegando, como con Strauss-Khan, a lo que se ha dado en llamar “condena de telediario” o algo por el estilo. No digo yo que no existan intereses en abanderar causas penales cuando convienen para limpiar u orillar otros intereses políticos, pero da la sensación de que la SGAE y sus directivos tienen bula para organizar tramas económicas y familiares que, dentro de una sociedad sin ánimo de lucro, no se comprenden como no sea para justificar una nueva mamandurria. Ver a Victor Manuel arrobado, bajo el brazo protector de zetapeta días después de que el cantor de la tierra –y de Franco, claro- arrugase el dedo sobre la ceja derecha da un poco de repelús ¿no les parece?. El imputado Neri, director general de la SDAE, dice en uno de los pinchazos de su teléfono que las actividades financiadas con dinero público son “una puta mentira” y que “responden a cuestiones políticas”. Estas declaraciones ponen a la ministra Sinde –arte y parte en el gobierno y la SGAE a la que está asociada- en una difícil situación para cualquier persona con vergüenza torera. ¿Dimisión?…. ¡Que vá!
La SGAE es antipática, como lo es la Hacienda Pública y toda aquella agencia, oficina o chiringuito que se dedique a meter la mano en tu bolsillo, pero lo que no se puede negar es que los métodos recaudatorios, su lista de delatores, la impunidad política de la que ha gozado, el canon preventorio contrario a toda razón y lógica jurídica o regulatoria ha convertido a esta empresa en el blanco de las iras de los ciudadanos.
Finalmente, leemos también que el alcalde de Irún, el socialista José Antonio Santano, justifica la ausencia de las banderas española, vasca y europea del balcón del ayuntamiento asegurando que al no ponerlas “nunca ha habido problemas”. Ese es el problema, señor alcalde, que en este país nunca pasa nada. Se pueden tener edificios públicos para disfrute de la casta funcionarial a costa de todos los españoles, se puede tener a una caterva de titiricejos cobrando por comprar un reproductor de CD como si fuera uno el negro del Top Manta y te puedes saltar la Ley de de Bases de Régimen Local siempre, claro está, “que nunca haya problemas”. ¡Hay que joderse!, y luego dicen que si hay indignados…

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Una respuesta a “CASOS Y COSAS EN LO QUE QUEDA DE ESPAÑA

  1. Jose Maria

    Anda que no es nadie el Victor Manuel, ayer entre col y col una amenaza de demandas.