UN EUSKAL MANDINGA DETENIDO EN LA CORUÑA

En su edición de hoy, 21 de junio, el periódico digital, libertaddigital.com, ha informado de una noticia con tintes “batasúnicos” cuando en realidad era otro el problema, bien distinto del político. El titular de marras era “Un senegalés agrede a cinco policías en La Coruña y exige declarar en vasco”. La realidad no podía, sin embargo, ser más alejada de lo relatado por el periodista. Un ciudadano de color que hablaba en gaélico agredió a la policía y, al ser interrogado, insistía en hablar en esta lengua que, al ser distinta al gallego, los policías creyeron identificar como euskera.
El detenido, que fue identificado por su pasaporte como Senén Galés, natural de Pontardawe en el condado de Neath-Port Talbot o Castell-nedd Port Talbot, como se dice en idioma galés, fue confundido por los policías por su color y su vestimenta. Al ser preguntado por los agentes por su nombre él contestó Senén Galés y creyendo que era natural de Senegal y tras comprobar que llevaba pasaporte comunitario fue confundido con un delincuente de esa nacionalidad.
Posteriormente fue trasladado a la comisaría de la calle Médico Devesa Nuñez donde se le tomaron diligencias y se le imputaron dos delitos de atentado contra la fuerza pública y otro de daños.
Al interrogarle, el policía le preguntó ¿usted por qué no habla nuestra lengua?, el detenido Senén contestó “Eus que era…” que en galés significa “es que yo era”. Pero claro, el policía al oír euskera lo inmovilizó y, tras dar la voz de alarma, envió a Senén directamente al juez.
Señoría, aquí el mandinga que dice que es del Senegal y que tiene un pasaporte del País de Gales, en Inglaterra, o en el Reino Unido, o como coño -con perdón de usía- se llame. El caso es que hemos intentado tomarle declaración y el mesié se niega a hablar en su idioma y sólo quiere hacerlo en vasco.
¡Hombre!, exclama su señoría, enarcando las cejas por encima de la montura de sus gafas de pasta con el logotipo de Gucci, en el que destaca que, en lugar de las dos letras “c”, figura una “ch” lo que da idea de que el juez las compró en un bazar chino y son, en realidad réplica de las verités. ¡Hombre!, digo que dijo, así que aquí el ciudadano senegales sólo quiere declarar en vasco ¿no es así?
Eus que ra…, vuelve a balbucear Senén
Bien. Bien.  En euskera…, añade el togado. Que no se diga que el magistrado Acisclo Ortigueira de Portomarín ha negado a un ciudanano de color el derecho a mostrar su hecho diferencial y su libertad de elección de entre las lenguas vehiculares y alternativas del estado autonómicoparanóico de la intensidad media cooperante. ¡A ver!, cabo. Búsqueme usted un traductor del senegalés al euskera y otro del senegalés al gallego y del gallego al euskera para que se entere el administrativo que va a mecanografiar las diligencias; porque como sólo habla gallego, habrá que traducirle también al gallego para que tome nota.
Verá usted, don Acisclo, es que hemos estado mirando en la internet y no hay en toda Coruña un sólo traductor del senegalés al euskera. Está llamando, no obstante, el sargento Fiteiro a un cabo que estudió con él en Canillas para ver si en Intxaurrondo hay algún picoleto que se entienda con el mandinga.
¡Un respeto a los derechos del detenido!, bramó don Acisclo haciendo que al cabo de guardia se le arrugara el ombligo. Mientras yo vista esta túnica llena del polvo de los caminos, que dice mi superior Conde Pomposo…
Pumpido, don Acisclo, dicho sea con todos los respetos, se atrevió el cabo a corregir al usía.
¡Pues eso!, remacho el juez.
A ver, el senegalés. Que no hay interpretes en vasco y que, o bien declara usted en gallego, o va a pelar más horas de calabozo que el pestillo del cerrojo.
Senén, que siempre fue un águila para las lenguas y los idiomas, y una vez pasado el melocotón que le acompañaba. Cantó las cuarenta y hasta el arrastro antes de que lo devolvieran al calabozo.
Una vez tomada declaración, don Acisclo le dejó libre con cargos, por escándalo público y oponerse a la autoridad y lo mandó a la pensión. Antes de subir a su cuarto compró un bono de cinco euros para un locutorio. Al ver el titular de Libertad Digital, pagó la deuda del hotel, se metió en la primera agencia de viajes que encontró y compró un billete con destino a cualquier sitito que no fuera España.

CODA: Todo este títere está inventado, evidentemente, tras la lectura de la noticia de Libertad Digital que puede seguirse en este enlace http://www.libertaddigital.com/sociedad/2011-06-21/un-senegales-agrede-a-cinco-policias-en-la-coruna-y-exige-declarar-en-vasco-1276427277/

¿Todo inventado?… No. Todo es inventado salvo el que el Sr. Juez insistió en que se le localizara un intérprete y que, de no ser por la tardanza en encontrarlo y negarse el africano a seguir en el calabozo, habrían gastado nuestra pasta de mil amores, con tal de que el euskalbeltza hubiera declarado en la lengua que le saliera de los cataplines. This is Spain. Diferent… bat Spain.

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2 Respuestas a “UN EUSKAL MANDINGA DETENIDO EN LA CORUÑA

  1. Jose Maria

    Gracias D. Angel me he descoj……

  2. Mikel Buesa

    Aparte del regocijo que me produce el relato de este acontecimiento real que, si no lo es, debería serlo, creo que se plantean cuestiones de gran enjundia. ¿Puede un Senegalés declarar en Euskera? Lo lógico sería que lo hiciera en la lengua oficial de su país, que es el francés. No obstante, según la wikipedia, el francés no lo habla en Senegal casi nadie. Los políticos, ya se sabe; y aprovechan para que, como no les entiende nadie, hacer lo que les sale de … Para hacernos una idea, los mismo que con su señoría y la patulea magenta. El caso es que en Senegal se hablan otras lenguas: wolof (42% de la población), poular (33%), serer (15%), jola (4%), mandigo (3%). O sea que hay que convocar oposiciones a traductores-intérpretes de esos idiomas para poder impartir justicia. Me parece que el lio autonómico es poca cosa con lo que se nos avecina con tanto inmigrante africano y asiático. A lo mejor era buena la idea de exigir un cierto conocimiento del español a los residentes extranjeros, incluso si se instalan en el País Vasco o en Cataluña o en Galicia.