DE PEPINOS Y SALCHICHAS

 

Hemos tenido que esperar unos años pero al fin lo hemos conseguido. ¡Hemos conquistado Europa!. Ha sido permanecer junto a nosotros un cuarto de siglo y ya los tenemos absolutamente desestabilizados. ¿Se acuerdan ustedes del cachondeo que se traían con lo de la colza y cómo nos miraban por encima del hombro?. Pues nada, ahí tienen su San Martín. ¿Quién nos iba a decir que los teutones iban a ser tan torpes como aquel Sancho Rof que dijo lo del bichito de la colza y la caída de la mesa?. Pues ahí lo tenemos reencarnado en la ministra de Sanidad de Hamburgo doña Cornelia Prüfer-Storcks que ya es nombre hasta para una alemana. Los alemanes han buscado en el trastero de sus demonios habituales –los vagos españoles de la Merkel- lo mismo que nosotros hicimos con los norteamericanos de la base de Torrejón.
Lo malo de acusar al pepino –ya sea español o yemení- es que el cucumis tiene mala prensa entre algunos estómagos delicados, lo que ha llevado a negar la mayor debido a que entre la gran mayoría de los enfermos no se encontraban casos de comedores de pepinos. Ahora lo intentan con la soja. Me da que van a tener que envainársela nuevamente, pues no debe de haber ni un solo chino entre las flores de estufa del Sistema de Salud frankfutarra. No me imagino yo la e-coli entre los rollitos primavera y los chopsueys. ¡Buenos son los chinos!, como para meter proteínas sin cobrarlas.
La bacteria, virus o bicho que tiene el esfínter irritado a los germanos procederá (y si no… al tiempo) de alguna mierda que les han dado a comer a los cerdos alemanes para sacar más rendimiento a las salchichas y que, por algún error burocrático, en lugar de mandarlas a España se las han quedado ellos. Por tanto sigamos comiendo las riquísimas hamburguesas de los MacDonald’s y los Burguer King que tienen mierda ya conocida y que sólo provoca colesterol y trombos en las venas y dejémonos de porquerías que nos van a matar de golpe, en lugar de hacerlo poco a poco como los del fast food.
Mírense los alemanes sus salchichas con detenimiento y dejen de observar con lupa nuestros pepinos. Vigilen sus agrios chucruts y dejen tranquilas nuestras berzas y coliflores. Cómanse sus codillos grasientos y dejen en paz nuestros salutíferos torreznos. Engullan sus pegajosas tartas selva negra y permitan que nosotros hagamos lo propio con nuestras natillas y arroces con leche. Métanse por donde les quepan los babosos arenques que nosotros seguiremos pelando con la puerta las enhiestas sardinas arenques. Acaben sus comidas con su famosísimo schnapps y queden tranquilos que nosotros haremos lo propio con el licor de hierbas y los blancos aguardientes norteños. Acaben pues, sus comidas, entonando esas mariconadas que cantan con voz de tiple y sus pantalones cortos como en “Sonrisas y lágrimas” y no nos critiquen cuando palmeteemos contra la mesa al final de una buena cena para acompañar la tamborrada de San Sebastián o nos agarremos por los hombros mientras cantamos el “Asturias patria querida” con la Faria en la comisura del labio y la boina echada para atrás.
Sigan ustedes con su Cornelia y déjennos a nuestra Pajín y a nuestro Zetapé. Si; ya sabemos que son tontos… pero son nuestros tontos y no por ello les acusamos de causar diarreas en países ajenos.

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Una respuesta a “DE PEPINOS Y SALCHICHAS

  1. Jose Maria

    Ya habeis visto como ha corrido (en este caso el Sr Sosa Wagner) ha hacer demagogia pura con esto de los pepinos y ha hablado en el Parlamento Europeo blandiendo un pepino y hablando del honor perdido.
    “señor que cruz”