PEATONES, LOS DE ANTES

 Ayer dejaba patente en este blog lo que es una realidad cada día más palpable; Rosa Díez es Zapatero o, si ustedes lo prefieren Zapatero es Rosa Díez. Provienen ambos de la misma cantera, les adorna la misma falta de preparación, y presumen con esa misma sonrisa meliflua y suficiente que se le supone a la izquierda y que es tan del agrado de la acomplejada derecha mariana.
José María Carrascal, nos retrata hoy en una impecable Tercera en ABC a un Zapatero pasado por los tres estados de la Física: el glorioso acceso a la presidencia desde la solidez que ofrece la secta; la licuación –como la sangre de San Genaro- tras ponerlo en su sitio la UE con la crisis económica y el estado gaseoso con que, en buena hora, desaparecerá de la política para atender solicito a Sonsoles y a las niñas. Todo ello mientras nosotros nos hacemos cargo de sus convites a barra libre a banqueros, cajeros, madoffes y demás queridos emilios que pululan por lo que queda de España.
Dice Carrascal que la solidez zapatética provenía del desconcierto de la oposición. Del mismo modo que Zapatero irrumpió en el electorado español hablando de guerras injustas, aprovechando un naufragio, el desconcierto tras un brutal atentado o -cuando no- despanzurrando la jornada de reflexión con un ataque innoble y desconsiderado con las más elementales normas democráticas. Del mismo modo, decía, Rosa Díez aprovechó la necesidad perentoria de una regeneración cada día más urgente para colarse en nuestras vidas. Del mismo modo que la sociedad española abrió las puertas a Zapatero, la diputada fucsia nos presentó el sobre donde, tras un billete verdadero, se escondía el fajo de recortes de papel de periódico: el tocomocho de una labia populista y demagógica, la superficialidad en las propuestas que se adivinan -nunca las hace patentes-, el énfasis manipulador en el uso del término España y un envoltorio en la bandera que posteriormente cambiaría por la saharaui, muy del gusto de su actual electorado. Junto a ello, un falso pasado de rebeldía con el socialismo oficialista, que no es sino el odio africano a Zapatero por la pérdida de las primarias. Junto a estas virtudes adorna también a la doña una arrogancia que es del gusto de esa parte cañí del electorado; un puntito verdulero o sardinero muy de la margen izquierda, que nos recuerda a esa Rosa, princesa del Parlamento, a esa diputada de luxe… que va y te suelta: ¿me entiendes? o ¿Vale?.
Rosa Díez, como Zapatero, desprecia la realidad. Es más, ella cree que es la realidad misma o la caricatura de la realidad que le pinta su camerín, su Rasputín o la legión de zalameros que la rodea. Está acostumbrada a moldear la realidad para adecuarla a sus intereses pero, ¿qué ocurre cuando la realidad es la que es y no la que ella se fabrica?. Pues ocurre que se lleva un meneo de época en Cataluña; resulta que Carmen de Mairena la pasa por la izquierda, por la derecha y hasta por el centro transversal y ocurre, finalmente, que sufre la desbandada de afiliados que dejan el partido en purititas enaguas.
Mientras, impávida, sigue el curso de su suicidio político. Si la razón se obstina en mostrarla que los afiliados se le escapan a chorros, que las elecciones se presentan como un nuevo fracaso, que el partido ni puede ni debe ser un cotolengo a disposición de los cuatro aparatistas que se arrodillan genuflexos a su paso, ella huye hacia delante y alquila media plaza de toros (realmente alquila la totalidad, pero sólo utiliza media como trampantojo burlesco) con el único fin –confesado- de demostrar a su alter ego lo cobarde que es y lo valiente que es ella. Miedo da pensar, tras ver el ruinoso negocio que con dinero ajeno ha protagonizado en Vista Alegre, qué sería de nosotros si esta trasunta de Zapatero tuviera algún día que manejar dinero público. Esperemos que los ciudadanos, habiendo comprobado cómo es el original, consigan impedir el acceso al poder de la copia burda. Lo valiente y lo inconsciente, ya que se permite retar a PP y PSOE: “quienes quieran nuestro apoyo tendrán que pasar por el aro; tendrán que pagarnos un precio político…”, nada más y nada menos.
Ahí lo tienen. Ya ha ganado las elecciones; como las ganaron en las dos anteriores legislaturas los partidos nacionalistas. Un único diputado vale tanto como 160 del partido vencedor. Así UPyD se convierte, con su escaso 3%, en la CiU de la educación centralista; en la Coalición Canaria antiautonomista; en el PNV centralizador; en la Chunta Aragonesista de la Justicia independiente; en la Esquerra Republicana de la Ley Electoral; en la Nafarroa Bai del federalismo de intensidad continua y alterna. Acaba de convertir su discurso fundacional contra de los gobiernos en minoría vendidos a los nacionalistas en la clave de su partido para las municipales… con un agravante: los nacionalistas lo hacen en beneficio de sus comunidades y de sus ciudadanos mientras que el Partido de Rosa Díez lo hace en beneficio del txiringuito, con la única intención de que sus votos tengan mayor valor de los que realmente posee. Ha pasado, pues, de reclamar el valor real de los votos al vergonzante alquiler de sus apoyos. Ya lo decía aquel que se sacó el carné de conducir a la décima: peatones, los de antes; conductores, los de ahora.

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3 Respuestas a “PEATONES, LOS DE ANTES

  1. Jose Maria

    Chapeau D. Angel, como nos tiene acostumbrados y es que cuanto mas se mira el fraude de la galera mas se encuentra.
    Y yo estoy con mi mantra de hace un par de dias ?porque o paga la Sra diputada y su alter ego el derroche de Vista Alegre de su bolsillo?
    ?toma corrupcion y eso que manejan poco dinero, a ver si nos libramos de que no manejen mas?.

  2. Alvaro Ballesteros

    Don Angel, coincido con el amigo Navegante. Una vez mas, magistral, igual que PM denunciando el txiringuito en su plaza de libertad.

  3. No sería mala idea acudir a los actos de la galera y denunciar públicamente que upd es el partido socialista 2