MANEIRO Y EL ZAPPING

¿Será una rosa, será un clavel?

Que el señor Maneiro, don Gorka, está cómodamente sentado en su escaño del Parlamento Vasco, es un hecho incontestable. Que aprovecha sus escasos tiempos para aquello que se hace en un Parlamento, esto es, parlar, también tenemos constancia por las noticias que de sí mismo nos ofrece en su blog. Pero es en sus cuitas, en el día a día, donde se manifiesta lo más aprovechable de esta representación. En el apoyo de sus señorías, un apoyo que se nos antoja secreto, para no romper la disciplina de voto. Un apoyo menesteroso que hace que el representante de EB le dé parte de su tiempo para que pueda hacer oír su voz en el Parlamento. En eso y en los continuos ánimos que recibe de diputados y, sobre todo, diputadas que le dicen aquello de menos mal que estás entre nosotros; muy bien, Gorka, etc.
Dice en su crónica del día siguiente al de la Constitución que lleva desde el viernes noche -no desde la noche del viernes; no. Desde el viernes noche, leyendo todo tipo de improperios contra los controladores y, naturalmente, le llevan a una primera reflexión “parecido a lo que a los políticos se nos llama”. No parecido a lo que se nos llama a los políticos; no. Parecido a lo que a los políticos se nos llama. Sujeto, verbo y predicado, que decía don Luis Lucas, mientras sostenía entre sus manos la Enciclopedia Álvarez.
El caso es que nos anuncia que “va a ser claro para que vean que esta vez también escribo lo que pienso”. Y he ahí el problema. No es que el burukide sea tortuoso o sinuoso en su exposición; no. El problema es que va a escribir lo que piensa, en lugar de pensar lo que escribe. Sigamos y veamos lo que escribe antes de pensar.
El último desvarío al que pude asistir fue ayer mismo, haciendo zapping: Belén Esteban y toda su tropa, con Paz Padilla como maestra de ceremonias y crecida por el nivelón intelectual de los asistentes, pedían su cabeza, su despido, su lapidación pública, su rescisión unilateral de todos los contratos para que paguen la tamaña injusticia acometida contra el derecho al descanso de los españoles de toda la vida”. Todo ello lo escuchó el burukide en un rápido zapeo. Incluso lo de “su” rescisión, no lo de “la” rescisión; no. Lo de “su” rescisión. Y termina: “Y sin datos, sin argumentos, sin análisis riguroso, sin información veraz, sin contraponer ideas u opiniones”. Vamos a ver, Maneiro. Si todo eso lo viste en un zapeo ¿cómo sabes que no tenían información veraz, y que no contraponían ideas u opiniones?. Reconócelo, Gorka; a ti te gusta el Sálvame más que comer con los palillos. ¡Si no pasa nada, hombre!. Es más, para algunas mentes privilegiadas el Sálvame es como el soma, que alimenta pero no engorda. “Qué asco, la verdad. Y qué pena que toda esa chusma no haya ni siqiuera leido el Decreto de las narices, ni interesado al menos por leerse las condiciones laborales de los controladores”. Sí; si. “Ni siqiuera leido”, así con su toquecito de agrafia y la ausencia de tildes, que para algo ha de servir que la RAE elimine los acentos.
Seguidamente, pensarán ustedes, Gorka comenzará a desgranar toda la problemática del enfrentamiento entre los controladores y el gobierno; va a ofrecer datos empíricos del problema; va a aportar soluciones razonadas para la solución del conflicto laboral; va a llevar a cabo una soflama contra la utilización de la Ley en beneficio del gobierno. Pues no. ¡Ah!, se siente.
Tengo para mí, que su señoría, el diputado Gorka Maneiro, tiene una mente privilegiada. Algo así como la de Russell Crow en la película del mismo título sobre el matemático Jhon Nash. En un momento de la película, Nash descubre las coordenadas que los rusos disimulaban en un damero imposible, para ocultar dónde se iba a lanzar la bomba atómica, de un somero vistazo. Pues al burukide le ha bastado -perdón por el término- con un rápido zapeo para descubrir a la chusma infecta en el televisor babeando de odio contra los controladores y, sobre todo, darse cuenta de que los mismos epítetos que se lanzan a este colectivo, vale exactamente igual para los políticos que no han sabido, o no han querido, solucionar un problema laboral en el ámbito que le compete.
Y es que el burukide está acostumbrado a que “su” Belén Esteban y toda “su” tropa tengan una agilidad y una rapidez de análisis fuera de lo común. No hay más que leer el portal de Belén -de “su” Belén Esteban- para darse cuenta de los extraordinarios análisis de la problemática entre los controladores y el gobierno. Un post de Martínez de La Mancha y va que chuta. La señora diputada mientras, como Zapatero, sigue de puente. Pues nada, que lo disfrute, que mientras, el burukide sigue zapeando en pos de la verdad. Igual entre el Sálvame y algún documental del National Geographic encuentra la solución.

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9 Respuestas a “MANEIRO Y EL ZAPPING

  1. Jose Maria

    ?de que se extraña el Sr Diputado? Si en Cataluña los ciudadanos le han dado menos apoyo que a un partido como el Cori con Carmen de Mairena?

  2. Joer, pa una vez que yo creí ver en su larga perorata un atisbo, pequeño, pero atisbo, de independencia intelectual y política, vas tú y me lo desmontas. ¡Resulta que el tipo es un aficionado a los programas cutres! Pues me has dejado de sal, tío. Sin embargo no me negaras que se esfuerza y hace un análisis muy bien estructurado del nivel de La Padilla y compaña. Se le nota cierta experiencia en estas lides.

    …el més de mayo te lo diré… tralara.

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  4. Mikel Buesa

    Por lo que se lee, este diputadito sólo ha adquirido una competencia en la ESO. Me refiero a la de castigar el idioma español, la lengua de Cervantes y de Mario Vargas Llosa. No estaría mal que leyera a este último para aprender a expresarse, porque da la impresión que es uno de esos descerebrados de quince años a los que los del PISA le han hecho la prueba de lectura y han dado una nota de esas que están por debajo del promedio de la OCDE. Claro que, al parecer, para ser diputadito no hace falta saber leer sino zapear.
    Y a todo esto, ¿no decía el diputadito que va a escribir lo que piensa? Yo, que creía que lo que pensaba se refería a los descontroladores aéreos, me ha quedado con las ganas porque, al parecer, este diputadito pensar sólo piensa en Belén Esteban.

    • No sé si es de caballeros, hacer chanza de las limitaciones sintácticas y morfológicas de las personas –aunque se trate de quien se trata-
      Tal vez esté poniendo una pica en Flandes por el diputadito, debido a mis muchas limitaciones a la hora de expresarme. Seguramente es así. Sin embargo no me parece conveniente este tipo de crítica, un tanto superficial. Me parece más importante el fondo que la forma, sin querer menospreciar ni quitarle valor a la conveniencia de redactar adecuadamente. Creo que recurrir a estos menesteres, dice poco de nosotros. ¿No os parece? Es una apreciación personal sin más.

      • Pues tienes razón, Ramón Ángel, no debe de ser de caballeros. Pero para aceptar un trato entre caballeros tienes que estar frente a otro.

  5. Jose Maria

    D. Ramon, es que el Sr Diputado ocupa un puesto publico y eso obliga.

  6. Chema, en este país, cualquier iletrado puede ocupar un puesto público. Yo mesmo, que no tengo puta idea de macroeconomía, para hacer el papelito, fui responsable del grupo de trabajo de economía de UPyD en la Región de Murcia (no veas, no cabía por las puertas) Responsable de Infraestructuras de la CT de las Murcias -llegué a firmar en algún diario como tal. Puedes imaginar el cachondeo de los colegas de barrio y curro.

    Lo mío, compadre, es pelearme con los motores diesel de los automotores de Renfe que, renqueantes, dejan sus penachos de gas-oíl mal quemado por estas tierras. Yo sé de autovías y otras serpientes de comunicación lo mesmo que sé de torear un morlaco. Súmale a eso que algo tengo de autodidacta en las nuevas tecnologías y que de vez en cuando me gustaba que Manuel Hernández y Antonio Ballesteros me la chuparan para no mandar al carajo todo el invento… y diputado. Si al mismo tiempo hubiera sido un lameculos, como dice el Sr. Bono.

    Por tanto, en esta España nuestra, ocupar un cargo público no es sinónimo de excelencia. Eso lo sabemos y así es. En consecuencia, utilizar las carencias como arma política, sin entrar en el contenido, me resulta impropio de personas cultas, preparadas y maestra en sus artes. Y menos del maestro Mikel.

    Aunque se trate del diputadito.