EL CALENDARIO MICHELINES

Cuando se aproxima el final de cada año proliferan los calendarios que sirven, en el mejor de los casos, para recaudar dinero. Algunos de ellos, con fines verdaderamente encomiables y otros simplemente con la intención de recaudar fondos o bien denunciar situaciones injustas. El caso es que bomberos, toreros, futbolistas, famosos de todo pelaje, etc. se desnudan total o parcialmente y ¡hala! a vender calendarios como si fueran churros por esas calles de Dios.
En política, todos lo sabemos, existen partidos que están forrados por las cuotas de sus militantes -los menos- y por las abundantes subvenciones que perciben del gobierno o del dinero que el Estao -los más- proporciona, en base a su representación o votos obtenidos en las distintas citas electorales. Algunos partidos, que ni consiguen votos ni representación (véase las últimas elecciones catalanas), han de acudir a otras fuentes de ingresos e incluso las Fundaciones que los sustentan se ven, la más de las veces, cortas de pasta para engrasar los ejes transmisores de sus partidos. Como no comparto las recetas que el partido de Carmen de Mairena le ha hecho al Partido Socialista de Rosa Díez, recomendando a su candidato que se haga travesti o que visiten los puticlubs donde se dan cita sus afiliados, voy a ofrecer una idea a la Fundición Pasta y Demagogia, o como quiera que se llame, para conseguir dinero con que financiar las abarrotadas conferencias de los aspirantes al momio y, al paso, deificar, aún más si cabe, la imagen de sus dirigentes. Ya sé -no hace falta que me lo digan- que la idea no es original; es más, está copiada directamente del calendario Michelín en el que el popular modisto Karl Lagerfeld ha tomado como referente a mitos grecorromanos.
Pues bien, mi idea es crear el “Calendario michelines” aprovechando el gusto a posar de los dirigentes magentas y llevar a cabo un bello calendario en el que el alto magisterio fucsia luzca palmito. Dirigidos por Becerrix, y fotografiados como personajes de la antigua Roma, la dirección de la sesión fotográfica podría dirigirla Ion Flint, el de la túnica “tu Jane, yo Tarzán y aquí el bajito, Chita”. Los modelos, evidentemente, tendrían que ser personajes de la primera línea rosacruz y serían “gentes absolutamente esclavos de su imagen”. No valen, por tanto gordos, feos, desaliñados ni tampoco calvos. Aunque en este caso se puede hacer una excepción si el aspirante a patricio se presenta peinado con una ensaimada a lo Anasagasti, como el menesteroso berlanguiano que solía sentar a su mesa (¡ay, alma de cántaro!) Almudena Negro.
Propongo una primera lista de personajes a incluir en la sesión fotográfica. En primer lugar, para el mes de enero, la loba capitalina, con sus abundantes ubres de donde libar convenientemente hasta jartarse. Para febrero propongo a Hostio Hostilio abuelo del tercer rey romano Tulio Hostilio, e inventor de la expedientensis ostiae. Marzo se representará por un grupo de afiliados y los miembros del comité de dirección que representarían un cuadro sobre el conflicto de patricios y plebeyos. Esta fotografía iría bajo un orla con la máxima “Quítate tú para ponerme yo”. Para el mes de abril propongo a Nerón, por lo que se haría un casting entre los muchos voluntarios que, seguramente se presentarían. Abril, que es un mes florido, lo ocuparán Antinoos y el emperador Adriano en actitud acaramelada. Mayo mostrará a Avidio Casio, el usurpador. El mes de junio se dedicará a Cayo Papirio Carbón, que se pasó al bando de los optimates u hombres excelentes. Para este puesto puede servir cualquiera de los aspirantes a herejes que están pendientes de expedientar y aún siguen militando “por si pueden cambiar algo desde dentro”. En el mes de julio figurará Julio Nepote, como homenaje del nepotismo militante. Agosto se reserva para el general Narses, esclavo eunuco y gran chambelán de la corte de Justiniano. En septiembre figurará Tiberio, como homenaje al tiberio que tienen organizado en la territorial de Madrid. Noviembre se dedicará a Calígula y su caballo y, finalmente, diciembre será representado por Herodes y Poncio Pilatos, el uno, con su glaudius hispaniensis y el otro con un aguamanil dorado, ya que para oro no llega.
Como decía antes, esto es solo una propuesta que podría modificarse de encontrar personajes que merecieran estar en la lista de doce elegidos para figurar en el calendario. Como podréis observar, se han suprimido los dioses y diosas mayores y menores para no hacer sombra a la Deidad Máxima que podría sentirse ninguneada. Nada más lejos de mi intención.

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