Poema de la visita de Castafiore al programa de Buruaga

Y yo me la lleve a la tele
creyendo que era sincera,
pero tenía partido.

Fue la noche de San Clicerio
y era por compromiso.
Se encendieron los focos
y se jodieron los micros.

En las últimas encuestas
está igual tu partido,
y se me abalanzo de pronto
dándome voces y gritos.

Los ladridos de sus perros
me retumban los oídos
como se suelte la cuerda
me rasgan sus mil colmillos.

Sin cortes en la tertulia
sus gritos se han detenido,
y un horizonte de perros
ladra muy cerca mío.

Pasado el trance de hablar
del bueno de Juan Espino,
bajo su mata de pelo
se enciende, rojo, su hocico.

Yo me quité la corbata.
Ella se soltó el micro.
Yo, la pila de petaca.
Ella, de la silla da un brinco.

Ni Felipe ni Alfonso
me dieron tan altos gritos,
como me dio la Señora
por mentarle su partido.

Las arrugas de su rostro
se tensan enfrente mío,
la mitad llenas de enojo,
la mitad llenas de brío.

Aquella noche pasé
lo que no está en los escritos,
aguantando el mal humor
de la dueña del partido.

No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo,
la luz del entendimiento
se le había dado el piro.

Hasta los mismos de Rosa
casi me tiro al río.
Si le pillo a sus colegas,
no veas la que les lío.

Me porté como quien soy.
Un burgalés con estilo.
Le regalé una figura de 10
grande, como yo mismo,
y no quiso enfadarme
porque teniendo partido
me dijo ¡ahí te quedas!
cuando le menté el partido.

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Una respuesta a “Poema de la visita de Castafiore al programa de Buruaga

  1. Pato Carlo

    Me temo que la Castafiore necesita algo más que un poema para animarse; esta tarde ha votado en contra de su propuesta despilfarradora de reforma de la ley electoral, que sólo han apoyado Bin Laden y Pepiño. Entre el estancamiento que predicen las encuestas y lo bravo que le salió el ferrolano ya no está concentrada ni para acertar en aquello en lo que ya fallaron varias veces el diputadito y el soso subido al guindo.