Agua… ni en el whisky

A lo largo de 93 días del año 2008 el Reino de España celebró la Expo en Zaragoza con el agua como motivo principal. Esto hizo que se reunieran en Zaragoza todos los paniaguados del mundo mundial encabezados por Federico Mayor Zaragoza, que ni es mayor -sino anciano- ni de Zaragoza, pues es barcelonés. Don Federico inició su carrera de paniaguado cuando acabó sus estudios de boticario llegando a Procurador a Cortes por el Tercio de Familia y Subsecretario de Educación y Ciencia con Franco y Arias Navarro. A la sombra de la UCD de Suárez y Calvo Sotelo despegó hacia la dirección de la UNESCO para terminar sus días -políticamente hablando- presidiendo la Fundación Ramón Areces y copresidiendo el Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones Zapatéticas (No es coña ¿eh?). Resumiendo, se podría decir que desde que en el año 56 del siglo pasado en que acabo la carrera de boticario no se le ha podido apear del coche oficial ni con agua caliente. Ya que hablamos del agua, recordar que fue el encargado de leer la Carta del Agua en la Expo de Zaragoza del año 2008. Tras su lectura, uno de sus valedores, Zapatero anunció oficialmente que el Centro de Investigación sobre el Cambio Climático se ubicaría en el Pabellón de España. Belloch diría que: “Los pabellones han cerrado sus puertas. Zaragoza, no”. Iglesias declaró: “Se abre una etapa de más confianza y oportunidades”. Mayor Zaragoza citó a Mandela y JFK -que no sé qué coño tienen que ver con el agua- y reclamó coraje a los jóvenes. Finalmente, el presidente del BIE aseguró que la Expo de Zaragoza sería “ejemplo y modelo en el futuro”. La conclusión más recordada para el ciudadano es que “el agua es un bien escaso… en las copas de estos sinvergüenzas”. Veamos ahora qué “ejemplo y modelo en el futuro” supuso la Expo.
La carta que nos leyó Mayor Zaragoza fue el gran legado de la denominada Expo de 2008. ¿Que cuanto ha costado este momio?. Pues según el Tribunal de Cuentas una pasta; entre las que destaca nada más y nada menos que 10 millones de euros en viajes y restaurantes. O sea ciento sesenta y seis mil trescientos ochenta y seis millones de pelas en bureos y papeo sin límites.
Si se destinan 3 millones de euros a invitaciones y comidas a unos 30 euros por persona sale para invitar a 100.000 personas. Ni ustedes ni yo mismo comimos ni bebimos del momio oficial; así pues ¿donde está nuestro menú de gorra?. Si con otros 3 millones de euros se destinan a viajes a 1000 euros por persona (solo el viaje en primera clase) salen que han viajado 3.000 personas. Ahí tampoco nos esperen que el viaje lo hicimos en nuestro buga y apoquinando la gasofa de nuestro peculio. Si con los restantes 4 millones para pagar los hoteles de 5 estrellas a 200 euros la habitación y por día salen 20.000 noches de hotel. La tienda de campaña y el camping no estaba incluido por lo que, nuestro parte alícuota se la ha debido empapuzar la nómina de gorrones leyendo la carta del agua.
Expoagua, la sociedad investigada, señala que gastó “lo necesario” y que los gastos se generaron entre 2005 y 2009. ¿Hay que entender “lo necesario” por lo que me sale de los güevos?. Porque si dividimos el gasto entre los días sumados en estos cinco años salen noventa y un millones de pelas diarias en viajes y mamandurrias. ¡Agua va!. El Tribunal de Cuentas añade que la mayoría de los convites se llevaron a cabo en el pabellón de España de Ranillas, donde a diario se celebraban las comidas oficiales con los países que celebraban su día en la Expo. ¡Menudo chollo para el cocinillas al que le dieron la exclusiva ¿eh?!
No obstante, la sociedad celebrante (nunca un adjetivo cuadró tan bien como en esta ocasión) se muestra orgullosa porque el Tribunal de Cuentas “solo advirtió de algún problema de tipo contable y en el que plasmó unas pérdidas de casi 502 millones de euros”.
Además, en el citado documento se reflejan otros gastos millonarios como los 59,9 millones de euros que se invirtieron en publicidad, propaganda y relaciones públicas, o los 23,3 millones que se invirtieron en el servicio de vigilancia, y los 8,2 millones del servicio de limpieza del recinto. En concepto de apoyo a la estancia de participantes hay gastos por 1,06 millones de euros. Eran naciones a las que se le facilitaba en parte su estancia en Zaragoza. Esto quiere decir, en Román Paladino, que estaban de balde. O por el morro.
Dejando de lado la ruptura de aguas mentales de Mayor Zaragoza, dejando de lado la teta de la que lleva libando desde que terminó sus estudios de boticario y dejando de lado lo que nos lleva costado este curioso personaje profesional de la inanidad; hay que recordar que suministrar agua durante un año a un poblado africano de 1.000 habitantes durante un año, tiene un coste de 576 euros. O lo que es lo mismo se puede sumistrar agua a 1.000.000 de habitantes durante 1.736 años. Claro que si gastamos el dinero en facilitar la vida a los que menos tienen; si tratamos de salvar de una muerte segura por hambre y sed a miles y miles de niños africanos; si gastamos ese dineral en impedir la hambruna endémica del África subsahariana; la sequía; el fracaso de los cultivos; las plagas; el aumento del precio de los alimentos y los niveles de miseria extrema  que han provocado la severa escasez de alimentos se acaba el dinero que los gobiernos dan para mantener golfos y gentuza. Las tierras de pastoreo de Mali, Mauritania, regiones de Burkina Faso y la región más septentrional de Nigeria son ahora apenas fértiles. La gente ha tenido que abandonar sus hogares, y vender las pocas posesiones que tenían o sacrificar su ganado moribundo. Las agencias han advertido que estas medidas desesperadas no solo indican la agudeza de la crisis sino que también socavan las inversiones para el desarrollo a largo plazo.
Mientras, ni la UNICEF, ni la ONU, ni su puta madre dan un golpe sobre sus cómodas y carísimas mesas de caoba y se ponen manos a la obra. Lo primero metiendo en la cárcel a todos los mafiosos que viven como jeques del petróleo con el dinero que retraen de los gobiernos para celebrar estas exposiciones de nuevos ricos horteras; en segundo lugar dedicando estos repugnantes gastos suntuarios a causas perentorias como los incumplidos objetivos del milenio. Finalmente, y en tercer lugar, echando a patadas en el culo a los golfos, borrachuzos y demás gentuza que llevan toda su holgada vida “colocados” por gobiernos y los partidos políticos en estas instituciones vacías de contenido.
Claro, que ni Mayor ni el resto de desahogados que clausuraron la Expo de Zaragoza son culpables de la falta de agua. Ellos no la tocan ni para lavarse las manos como Pilatos. ¡Menuda baska!.

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3 Respuestas a “Agua… ni en el whisky

  1. Estos son los dispendios a los que nos tienen acostumbrados los gestores de los asuntos públicos. Se gastan la pasta que no tienen y que nos sangran a todos los españoles que pagamos impuestos (no, por cierto, a los que no los pagan y, a veces, se quejan de la Administración a la que le suministran todo tipo de viendas para sus francachelas y comilonas). Ya es hoira de decir basta a todo esto. De decir que estamos hasta los mismos de que nos cuenten la batalla tres veces: Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y Estado. Y que tres veces nos cobren por lo mismo. Claro que esto de multiplicar por tres ya nos venía de la época de Franco: Familia, Municipio y Sindicato. Y qué contentos están todos (los sociatas y los que no lo son) de ser como cuando Franco: tres veces a la vez. ¡Cojonudo!, dicen todas las mañanas mientras van a cobrar la nómina tres veces. Por cierto que he oido que Popotito también se ha apuntado a esto del tres y tiene tres fuentes de suministro. Aquí el que no corre vuela. Y, mientras tanto, estamos los pringaos de siempre e incluso algunos tienen angustia existencial porque no encuentran alternativa para votar.

  2. Hablando de que no hay alternativa para votar. El otro día escuché, no sé si el dato era mera opinión o tenía algún sesgo de verdad, que la abstención al partido que más suele perjudicar es al Psoe. En el momento presente y, puesto que ellos son los gobernantes, sí que la abstención pudiera ser interpretada como un “voto de castigo al Psoe”. ¡No sé si hacer campaña a favor de la abstención!.

  3. Ya en un plano más general, he llegado a la conclusión de que la política es la cosa más complicada que existe. Y es que no hay cosa más difícil que juzgar una pasión desde la razón. Y son tantas las pasiones que se mueven en la política… La pasión por la mamandurria, por el figureo, por el mangoneo. Cada día me parece más imposible que una persona que no busque en uno de esos caladeros, o en los tres, pueda si quiera rozar la arena política sin terminar estrellado contra el burladero.