Edafología vasca

Humus de lombríz o humusina

Pues resulta, don Dimas, que nos lee Redundancias. ¿Qué le parece?
Anda, pues no lo sabía. ¿Como es que lo sabe? ¿Acaso tiene usted línea directa con el oráculo vasco? ¿Tiene, por un casual, corresponsal en Sede Parlamentaria? ¿Le han dado, el Vinagre y su cuadrilla acceso al akelarre del CD?
Pues ni una cosa, ni la otra. Leo detenidamente al intelectual y así veo, que tras la crónica de Luke, Redundancias ha corregido su entrada moldeando la misma para evitar que sirva de chufla.
Oiga, don Matías ¿y ya está más claro el mensaje?
¡Hombre, don Dimas!. Lea usted: “Tal idea pareció a los nacionalistas la peor de las ideas”. ¿Qué? ¿Cree usted que ha aclarado algo el mensaje?
Y esta otra: “en aras del consenso fuimos todo lo flexibles que aquel día en concreto fuimos capaces”. Vamos que según vamos descubriendo el partido de Redundancias es flexible según el día, la hora y la propuesta. Que tiene una ideología cambiante, tornadiza, a la par que leve y ligera, como el himen de una vestal. Hummm.
¿Y quien podría ser el oferente que cimbree el junco magenta?
Pues lo que el llama la “izquierda conservadora”, el “neoliberalismo insolidario”, o el “nacionalismo disgregador”.
¿Y la conspiración judeo-masónica? ¿y el contubernio comunista internacional?, don Matías, ¿cree usted que podría alimentarse del humus regresivo?
¿De lo cualo?
Del humus regresivo.
Anda, no sabía yo que Redundancias era edafólogo a la vez que tenedor de pólizas.
¿Y eso que es lo que es?
Es la ciencia que estudia la composición y el estudio de los suelos en su relación con las plantas y el mundo que las rodea.
¡Ah! O sea de la tierra, el abono, las boñigas de caballo y todo eso…
Pues sí, y no haga usted esos gestos que parece el muñeco ese de José Luis Moreno. Verá usted el humus equivale a la turba, al pajonal…
¿A qué…?
No me sea usted marrano ¿eh? Que si no no se lo cuento.
Usted perdone, siga… siga.

Humus garbancero

¿Se refiere Redundancias al humus, en cuanto a derivado de tierra?, ¿se refiere a la descomposición de los restos orgánicos? ¿se refiere al humus puré de garbanzos?. ¿Se refiere a la Humusina, o sea al humus de lombríz, o al humus Vermucuc? ¿se referirá, quizás, a la buñiga humus?.
Pues qué quiere usted que le diga, don Matías, había oído hablar del impulso regresivo o de la marcha regresiva… pero del humus regresivo… debe tratarse de un organismo que, en lugar de convertirse en una sustancia que se descompone, vuelve a nacer. O sea, como cuando se mete una magdalena en el café que se chupa todo el líquido y no hay quien la coma sin pringarse todo el traje.
Desde luego, usted si que es gráfico, don Matías.
Perdone si le ha molestado el ejemplo, pero es que ¡quien entiende al burukide!.
Es que al burukide donde se le entiende es en el ámbito político, ahí es donde da de do de peito. Mire, mire: “Lo progresista es garantizar el cumplimiento de la legalidad, aplicar la Constitución española, aspirar a lo que más beneficia al conjunto de los ciudadanos y defender la solidaridad y la igualdad ciudadana para contrarrestar al neoliberalismo insolidario de los nacionalismos desbocados. Éstos son el humus regresivo que nos está llevando al siglo pasado”.
Oiga, don Dimas. Ahí ha estado bien Redundancias ¿eh?
Pues sí señor. Todo hay que decirlo. Que le ha quedado la frase bien medida, muy completa y como toda frase dicha por un político, sin pies ni cabeza. Lo progresista es garantizar el cumplimiento de la legalidad. ¡Ande!. Póngale pegas al burukide.
Oiga, don Matías, ¿y cuando dice que ese humus nos va a llevar al siglo pasado, se refiere al año 2000?
Pues claro. Total hace diez años ya era el siglo pasado. Pero vaya usted a saber a qué siglo se refiere Redundancias, desde luego al de las luces no. Las luces y Redundancias resultan incompatibles; como la magdalena y el café con leche.

CODA: Dado que en su post de hoy, Redundancias ha descubierto a Pérez Reverte, le cedo este pequeño texto extraído de un artículo de don Arturo titulado “Esa gentuza” y donde habla de los diputados. ¡Que aproveche!.
(…) a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

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4 Respuestas a “Edafología vasca

  1. Al turrón:

    ¿habéis visto hoy la sesión del juicio al etarra cuando dice que él en el 94 ya no estaba en ETA? ¿Y que en ese entonces él no era partidario de la lucha armada?. Oigan, valiente, el etarra éste una vez que ha sido pillado. Pero no me digan que andan ahora con el “sálvese quién pueda”. Esto es noticia.

  2. Ese es, para mí, el mejor aviso a los navegantes que aún tengan intención y posibilidad fáctica de matar. Cuando vayas al trullo, ya sabes…

  3. Mikel Buesa

    El caso es que, con Redundancias y Popotito a la cabeza, viendo su clarividencia, su altura intelectual, su emtereza moral (sobre todo para joder a los que disienten con ellos) y sus escritos (que parecen obra de “pensamiento profundo”), cada día que pasa creo que Max Weber acertó cuando, en 1910, calificó a los diputados de la siguiente manera:
    “Hoy en día … los miembros del Parlamento son, por lo general, unos borregos votantes perfectamente disciplinados… Lo único que el miembro del Parlamento tiene que hacer es votar y no traicionar al partido”.

  4. Jose Maria

    EStoy de acuerdo con Perez Reverte y con Max Weber y añadiria: “politicos en el sentido mas peyorativo del termino”.
    Maleni, creo que era Urrusolo Sistiaga. Tiene bemoles la cosa.