Montilla, Moriles, Palomino… y Vergara

La separación de poderes, decía el cachondo de Montesquieu, promueve que los titulares de cada uno de los poderes se encargue respectivamente del Parlamento, el Gobierno y los Tribunales de Justicia y que todos ellos sean autónomos con respecto a los otros dos. Dos siglos y medio después ha tenido que venir un cordobés, legítimo representante del 1.881.765 ciudadanos favorables al Estatuto catalán para, explicar a otros españoles –muchos de ellos andaluces como Montilla- y a través de una traducción simultánea, que al resto -44 millones- nos pone en cuarentena democrática salvo que admitamos el chantaje de rendir una parte de la independencia del país al millón ochocientos y pico mil votantes del Estatut.
El Molt Honorable Senyor Montilla se ha presentado en el Senado para leer la cartilla a los representantes del pueblo espanyol y decirles que, o cambian al Tribunal Constitucional y hacen lo que a él se le ponga en les mondonguilles o “se acaba el Pacto Constitucional”. Como el Senado, o sea usted y yo, tuvimos que pagar un pastón para tener traducción simultánea facilitando así el diálogo entre andaluces sabemos que les mondonguilles son albóndigas y que, por tanto, por ahí es por donde el Molt Honorable se pasará el pacto constitucional si no se hace su real –perdón, republicana- gana.
Usted se preguntará, naturalmente, que quién coño es este senyor para venir a perdonarnos la vida al resto de españoles que miramos su Estatut, su Comunitat y sus mondonguilles como las vacas charolesas al pelotón del tour de Francia; sin mayor interés y con un punto si-es-no-es de aburrimiento. Porque senyor Montilla podría ustet, diu usted decirnos ¿con quien coño ha empatado para venir a amenazarnos con el final del pacto constitucional?. Si no se acuerda, yo desde este modesto rincón, le he de comunicar que usted realmente no es más que la última inconveniencia del golpe de calor que le dio a Zapatero cuando manifestó aquello de que “apoyaré la reforma que apruebe el Parlamento de Cataluña”. Y es que nuestro presidente cuando se viene arriba hace como aquel aficionado a los toros que cuando se entusiasmaba tiraba el sombrero… del espectador de al lado. Esta es la España zapatética ¡que le voy a contar a ustet, senyor Montilla que no sepa!.
Pues mientras ustedes juegan a desmontar el sistema democrático español con el dinero del resto de los españoles bajo amenazas si no se cumplen sus exigencias, nosotros nos conformaremos con aplaudir la reducción de gastos de su colega Barreda, alias Moriles, presidente a la sazón de la taifa castellano-manchega quien ha eliminado entre tres y cuatro consejerías (según el periódico en que se lea) que, unidas a las que ya redujo en su momento, le ha llevado a declarar en un ataque de euforia –o de calor- que es la administración autonómica “que menos miembros tiene”. Debe referirise a consejeros o miembras ¿no?, don José María. El caso es que dice tener menos consejerías que algunas comunidades uniprovinciales. ¡Como mola!, Barreda. Y pone como ejemplo a La Rioja, también Denominación de Origen, aunque este baranda, es miembro del PP, y le habrá hecho una gracia de tres pares la comparación. O sea que hasta ahora lo que tenía era una administración engordada, inútil, innecesaria y mastodóntica que ha quedado bien demostrado lo innecesaria que era ya de origen, y que no era preciso esperar a que el Zapatético presidente haya puesto a plan de adelgazamiento a la función pública para desprenderse de ellos y del resto que aún están en nómina.
El caso es que tanto Montilla como Moriles, vinos finos (pero finos filipinos, que decía Pereet) le hacen a uno perder el sentío. Ahora bien, que en lo que no ahorran es en morro. Ahí van bien servidos. ¿Se puede saber, qué es lo que entiende un geógrafo por ahorro significativo cambiando cuatro rótulos de las consejerías nuevas? Si tan solo con el nuevo gasto en logotipos, impresos, sobres, membretes y cartelería para anuncios y vehículos se va a gastar el doble de lo ahorrado. Porque los funcionarios y los cargos de confianza –sobre todo estos últimos- reclutados entre las ingentes y nada famélicas legiones de enchufados seguirán empleados en la PSOE como lo han estado hasta ahora. Pregunte usted a doña Clementina, su esposa, que ella sí le podrá aconsejar sobre cómo se ha de ahorrar; aunque ahora que lo pienso, como ella también se dedica a esto de la política…
La bodeguilla, aquella caverna donde se suplió la montería franquista por el conseguidismo felipista, está prácticamente llena de los mejores vinos: Montilla, Moriles y ahora también Palomino y Vergara. Felipe Palomino González, arquitecto de afición y sobrino de Felipe, de profesión quien ha sido contratado por el alcalde sevillano, Monteserín, para un polémico proyecto. Mientras, Vergara, doña Pilar, directora de informativos de Canal Sur, guarda silencio para no alterar el reposo de la uva. Con este poso, ¡menudas resacas!.

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4 Respuestas a “Montilla, Moriles, Palomino… y Vergara

  1. Mikel Buesa

    Esta´usted muy serio, don Ángel. No me extraña porque lo del Montilla emborrecha y jode. Sin embargo, creo que se le ha pasado por alto que el honorable habla tan mal el catalén que ha necesitado traducción simultánea a la lengua española. Otra cosa hubiese sido que lo hablara con rigor académico, como cuando Pujol -otro honorable- quería hacerse entender por todos los españoles.

  2. Jose Maria

    Yo juraria que ya habia escrito algo al respecto, pero este mundo es muy dificil de entender para lso que somos de pueblo.
    Pues bueno que no somos mas tontos porque no somos mas grandes.
    Esto del Senado es pa mear y no echar gota. O para enviarlos a todos estos politicuchos a su casa a cascarla.

  3. Pato Carlo

    Memorable la foto de “El Mundo” que muestra a dos andaluces entendiéndose a través de traductores simultáneos. Lo triste es que se trataba del charnego Honorable y del padrino de la ministra igualada, vicepresidente a la sazón. ¿Ahorrar en traducciones absurdas no forma parte de ningún plan de ajuste?

    • El ajuste de inteligencia es algo que no forma parte de los planes de éste presidente. Ya de derroche de inteligencia ni vamos a hablar, que estamos en crisis.