¡Qué jodíos!

Si en lo que queda de España los funcionarios, los trabajadores autónomos, los trabajadores por cuenta ajena, los parados, los jubilados y los vagos -sean estos últimos por selección natural o por liberación sindical- si todos, decía, cumpliéramos con nuestro patriota sentido de la obediencia ciega y total que debemos a don José Luis Rodríguez Zapatero, otro gallo nos cantaría.
Porque ahí tienen ustedes el ejemplo de uno de los hombres mejor mandados que he conocido: don Cándido Conde Pumpido (que ni es cándido, ni es conde, y aunque desconozco el significado del “pumpido” materno dudo mucho que tenga que ver con poner el culo en pompa). Dice don Cándido que los ataques especulativos contra el euro que han afectado a economías como la griega o la española constituyen una forma de delito económico que debe ser perseguido por los graves daños que puede provocar. ¡Anda!… Para que te marches con los soldados.
Don Cándido, que no es cándido en absoluto, es Fiscal General del Estado, aunque tampoco puede considerársele fiscal dado que acusa a quien interesa al gobierno y cuando le interesa y no cuando se produce el delito. Tampoco es general pues este cargo lo es sólo en la escala militar que mientras Zapatero no dé por ganada la guerra civil que está reescribiendo, no puede conceder ese grado motu propio y tampoco es del Estado pues a quien obedece es al gobierno y no al interés general de los ciudadanos que lo único que pueden y deben hacer en buena lid, es pagar su desahogado sueldo.
Pero el caso es que don Cándido, que tiene nombre de ministro sindical, -¿que tendrá Zapatero que siempre está rodeado de cándidos?- aboga por impulsar una Fiscalía Europea donde –esto no lo dice aunque seguro que lo piensa- bien podría encabezarla él cuando, dentro de un par de años, nos libremos de su valedor.
Así es como debe ser un español decente y patriota: un fiscal que no presente empacho en pedir a jueces y fiscales que la “ley no sea obstáculo para el proceso de pazzzzz”. Un fiscal que procure un empleo de calidad para todos y ofreciéndose él el primero para dar ejemplo. Un fiscal que se arremangue cuando se le manda y que no tenga inconveniente en que “el vuelo de las togas de los fiscales no eluda el contacto con el polvo del camino”. ¡Que jodío!. Si parece la estrofa de un canto rociero.
El caso es que don Cándido y el resto de sus colegas europeos se han reunido en Granada en un Seminario sobre blanqueo de capitales que celebra Eurojus, (esto no es un refresco de naranja ¿eh?) el órgano judicial de la UE. Ustedes pensarán que lo lógico no es hacer un seminario sobre blanqueo de capitales, sino contra el blanqueo de capitales. ¡Que jodíos!, para que luego se queden sin curro.
Pues dice don Cándido que “hoy ya no es tan fácil mover dinero a una cuenta Suiza o de Liechtenstein” –o como se diga este país fiscal-. ¿Y de Gibraltar, que ha dicho don Cándido?. ¡Qué jodíos!, para que luego se mosqueen los guiris con Zetapeta.
Finalmente, y preguntado por el tema, no dudó en afirmar que “puede existir una mano negra detrás de los ataques al euro”. Oiga, don Cándido, y si existe esa mano negra de la que no duda ¿por qué no lo investiga de oficio y con la ayuda inestimable de su juez colegui y la financiación del amigo Emilio?
¡Que jodíos!, pa’quedar con el culo al aire.

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2 Respuestas a “¡Qué jodíos!

  1. Mikel Buesa

    La cosa es que este cándido Cándido le hace con candidez la ola a Don Rodríguez. Al zapatero me refiero. Y para ello, como ya hizo con respecto al partido de ETA, se invemta leyes que aún no han sido escritas. Entonces fue que un partido terrorista puede ser y no ser al al vez terrorista; ahora que la libertad de movimientos de capital es una zarandaja europea y aún mundial que no se puede tener en cuenta cuando los capitalistas operan con apuestas bajistas. Entones son especuladores conspiradores que atacan el euro y, de paso, a Don Zapatero. Y por esto último hay que meterlos en la cárcel, europea por supuesto.
    A mi todo esto me suena a reminiscencias franquistas. Me refiero al control de cambios cuando había que pedir divisas en el Instituto Español de Moneda Extranjera; y cuando, de paso, se pagaban suculentas comisiones a funcionarios para que movieran los papeles. Y es que está claro que al los cándidos no les gusta la libertad y prefieren el intervencionismo feroz y a comisión del franquismo.

  2. Espero que cuando aluda a la “mano negra” no esté aludiendo a la del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Porque los ciudadanos podriamos estar pensando en eso y de paso en que éste señor no está al cabo de que el lenguaje necesita actualizarse a la par que la política mundial.

    Fdo: políticamente correcta