Salvados por la Salgado

Se acabó la diversión, llegó Zapatero y mandó a parar… Elena Salgado y José Manuel Campa vuelven cantando por Carlos Puebla de la City con la bendición del Financial Times que ahora ya sabe que Zeta tiene “planes serios”. O Salgado y Campa son mejores actores que Kika García -que no se lo creen ni ellos- o los del Financial son unos auténticos membrillos. Miren ustedes, lores y loras (de nada Bibi, a mandar), el padre de las hijas de Zapatero es a la seriedad y a la planificación lo que Roures y Aragón al PP. Eso sí, una cosa hay que reconocer a estos estiradillos del bombín, el paraguas y los tirantes; y es que han conseguido aquello por lo que el pueblo español entero y sus legítimos representantes en el Parlamento suspiran: una explicación de lo que Zetapeta piensa hacer sobre la denominada “crisis de los mercados internacionales producida por la avaricia del capital y por la gula de poder del Partido Popular”. Sí; sí… la gula del poder -masculla la vicepresidenta como la bruja Maruja desde su escaño-. Su avaricia… su egoismo… su gula por el poder. ¡Vamos, de sketch de Gurruchaga!.
Venga, don Matías, que le va a dar a usted un torozón. No se ponga usted así.
Si es que es verdad, don Dimas. Que en este país de redomados hijos de puta, de chorizos que pueblan el futuro estado federal cooperativo de intensidad blablabla, nos tengamos que enterar por el Financial Times de que mosén Zapatero, el monaguillo de Oh!Bama, tiene la receta desde que participó en la merienda -que no desayuno- de negros de Washington, soplada por la mismísima boca de Yahvé; tiene cojones. ¡Que país, don Dimas!. ¡Qué país!. Lo mismo nos encontramos con la ONG Garzones Sin Fronteras que nos enteramos del escrúpulo para abstenerse del juez ante su banquero de cámara. Lo mismo nos damos de manos a bruces con un pobre choro enchiquerado por levantar un donuts que vemos a María Antonia Munar dando un curso de ética en una guardería. Lo mismo meten al maco a un pobre picoleto por pedir que le paguen el chaleco antibalas que vemos al chivato del Faisán pegando la hebra con un par de lumis en un puticlub. Éste, don Dimas, es un país de golfos. Un país donde los golfos no están protegidos porque abundan más que las cucarachas y, por tanto, no están en peligro de extinción.
Jodo, don Matías, como está hoy el patio ¿eh?
Como para no estarlo. Resulta que el memo ese, se pasa el día ensayando la sonrisa de Rain Man por media Europa, que tiene hasta los mismos huevos a la totalidad del país y se permite el lujo de ir contando cuentos a los pobres desavisados con los que se cruza. Se permite acudir en socorro de Grecia, de Persia y hasta de Mesopotamia. ¿Pero este imbécil a quien cree que representa?. ¿Es que no se da cuenta que ha sido elegido en dos ocasiones no por lo que vale, sino por lo que Rajoy representa?. Porque ese es el gran drama de este mamarracho: lo que ha sido, aquello que aún no se explica haber alcanzado, se lo debe en exclusiva a que su rival era Rajoy. Que sin Rajoy, el tal Zapatero no hubiera existido nunca. Por mucho que se lo juren la Pajín y sus pajinas.
Pero, don Matías, ¿usted no cree que ahora que se ha logrado el acuerdo de la patronal y los sindicatos esto ha echado a andar para una solución definitiva?
Bueno, don Matías, que parece usted del Financial Times. Vamos a ver si se entera de una vez. Si usted duda que Zapatero represente a alguien imagínese a quien puede representar un empresario que reconoce públicamente que él nunca compraría un billete en su compañía; o que según denuncia hoy El Mundo ha transferido fondos de una compañía a otra descapitalizando una de ellas. Un empresario no se habla con quien le acompañaba en la firma, Bárcenas, representante de la pequeña y mediana empresa por que están a ver quien echa a quien. Unos sindicatos de paniaguados que no son sino palmeros ávidos de subvenciones, de cursos de formación, de liberados durmientes en consejos de administración de cajas de ahorros y empresas en vías de ruina. ¡Que coño van a salvar estos! Ni la cara delante de sus afiliados.
Mientras no demos un giro copernicano a la política de este país no conseguiremos sino retrasar la ruina. Retrasarla y seguir engordando diputados que, tras juntar sus siete años, pasan a la reserva activa -la más de las veces vía Parlamento Europeo, o como la Divina, en el sentido contrario- para ceder su turno al siguiente en la lista de vampiros de lo público. Díganles usted ahora a los votantes de Castilla y León por qué han votado siguiendo las instrucciones de su partido y en contra de los intereses de los territorios y las personas que han cedido su soberanía durante cuatro años para que les representen. Díganles, decía, por qué han votado a favor del blindaje del Pufo Vasco. Explíquenles cuando las empresas se deslocalicen en favor de un País Vasco subvencionista, generoso en regalías con la pasta de todos, que las empresas se han largado porque hemos favorecido un sistema arcaico de una región sobre las otras; explíquenles que se han ciscado ustedes en la Constitución y que se han pasado la solidaridad territorial por el forro de sus caprichos. Mientras Zeta y toda su puñetera ralea de estómagos agradecidos le aplaudirán gozosos en sus escaños del Parlamento y el Senado. Aplaudirán, no al Zeta errático y bobo, sino imaginando que con cada palmetada de su gomoso aplauso abofetearan a la no menos ruinosa oposición. Mientras, su risueño presidente, repetirá su mantra favorito: yo les arruiné, yo les subvenciono. Yo les subvenciono, ellos me votan. Ellos me votan, yo otros cuatro años. Y vuelta a empezar.
Sigan así, señorías, y si tienen ustedes suerte podrán continuar en el momio hasta completar su séptica -sí, sí, séptica y no séptima- etapa. Ustedes lo pueden conseguir fácilmente, porque en este país de hijos de puta y chorizos los votantes, el pueblo, nos dividimos en dos razas mayoritarias: las churras y las merinas. Algunos, incluso, ni pertenecemos a estas razas pues otros hijos de puta nos han echado del rebaño por balar con voz propia.
Bueno, don Matías, que duerma usted bien que veo que le va a hacer falta.
Muchas gracias, don Dimas. Y hasta mañana.

Anuncios

5 Respuestas a “Salvados por la Salgado

  1. Don Matías, le veo un poco exaltado. La verdad es que no me extraña porque el deterioro de la cosa pública es innegable. Vamos, que cada vez se ve más a los hijos de puta chopar del bote. Y, por cierto, el éxito de la Salgado ha sido flor de un día porque acaban de enseñarme en la COPE lo que mañana publica The Economist sobre Zapatero y los epítetos que le otrogan son de no te menees. Total que habra que ponerle un despacho con antesala y dormitorio a la Salgado en la embajada en Londres para que pueda desayunar un día con los del Financial Times y otro con los de The Economist. O sea, que más gasto a costa de todos los españoles.

  2. Jose Maria

    Leches D. Matias, vaya cabreo, pues tranquilicese aunque tiene Ud toda la razon del mundo.
    Ya solo nos queda decir aquello de “que paren el tren que me apeo” u echar a todos estos chorizos y empezar de cero.
    Buen dia.

  3. La Aguela

    Aprendimos a quererte desde la historica altura, donde el son de tu bravura se despierta para verte.

  4. La Aguela

    Aprendimos a quererte
    desde la histórica altura
    donde en son de tu bravura
    le puso cerco a la muerte.

    Menos mal que hemos vuelto a aparecer tanto yo como sobre todo D.Dimas y D. Matias, que les echaba de menos “su” filosofía.

  5. Don Matias, me ha gustado su reflexion y la excitante foto de nuestra imparable Superministra. Mire que esta “mona”.
    Lo cierto es que imagino que a los Lores y periodistas de Financial Times, m´´as que convencerlos, los habra dejado en estado de letargo. Reflexionando a´´un sobre las bondades y buen talante de nuestro Presi y de nuestra economia. El efecto llamada (esta vez economico) debe haber sido enorme, hasta cola habia para invertir en este paraiso (segun Zapatero) economico que es España. Haciendo un poco de memoria, donde habra quedado esa España del Pelotazo, que tanto presumia Solchaga. Creo que ahora si le preguntan a los mas de 4 millone s de parados, no sabr´´an que constestar.